A buen recaudo

Conservo en mi mano aquel aro,cetrino, preciado, refugio,de aquel fulgor sonoro-que no me roba nadie,que nadie me reclama-El día de junio sombríoque me indultaron en el centrode su circunferencia,la ternura perdió sus plumas. Conservo en mi pecho ese roce,allí lo redondeo al alba,en el mar bermellón del cieloy se instala en el verso oscuro,donde no tengo luz, ni sombra,donde soy verbo y soy mordazadonde soy ala y soy cancela.Agazapada, a buen recaudo,en la sombra del salce denso.

Pobre

Sólo a veces recupero tu boca, esos dientes espléndidos en estado de estrella dispuestos que ceden por un rato la luz a mi mañana. Sólo a veces acercas tu cuerpo y ese día lo llevo como un río, reguero arrebolado, que arrastra la ternura y desnuda tu sombra al abarcarte Sólo a veces me empapo en tu calma mirada. Y ese instante me conmueve: lo cercano que vienes, lo temprano que vuelas. Sólo a veces renuevo tu cariño y basta ese justo momento, esa breve ilusión desalojada, para precipitarme vertiginosa en el despeñadero del abrazo. Sólo a veces me elevo […]

Impenitente

A veces en un impulso terco despliego mis postigos y así las alondras que gorjean en mi pecho salen al aire impenitentes. Entonces la mañana se aprovecha y el cielo se cuela entre las líneas de mis noches a oscuras. Generosa en el justo instante, la condición de luz de tus pupilas, de agua sin arroyo, mece las negras ondas de las mías, y vuelven al aliento enamorado de mi voz que resucita y florece cuando me nombras y me haces cierta. (Foto tomada prestada de DocNatureblog)

La ciudad des-poseída

Ahora escribo pájaros. Julio Cortázar Prosaicos los alcorques te dan la bienvenida. A florecer dispuestos, añoran la raíz de las encinas y anhelan el ritmo de las hojas al nombrarte. Pero las máscaras se debaten en humo negro, moribundo Y nadie adorna sus balcones con tropos, ni geranios. Amordazados los pies, acallan el troqueo de los mirlos y sólo algunos versos desterrados desfilan por los parques. La mañana de junio que recita al mundo entre tus ramas de sauce llorón y compasivo, repite el martes lento de marmota de hormigón y ladrillos, hendida, apenas reverdece. Torpe mañana, que insiste en […]

Todas quieren mirarte

En tu curva morena se reúnen la tarde, la mañana y mi mirada. entre las luces y el arrojo las vergüenzas y la sombra. Las ancianas, las niñas, todas quieren mirarte en tus brazos tendidos que mecen los luceros, y el olor a tormenta que anuncian los gorriones Todas quieren mirarte. Se anudan al mediodía, y despegan el aire a borbotones. Tu nuca es su reclamo. Con el alma desvaída de cruzar un largo otoño Allí me he detenido en la burbuja del tiempo. La tarde se hace cóncava Tu sombra se proyecta en mi silencio. Todas quieren mirarte

Canción de los nudos

Anuda el vivo aroma de la higuera al verano anuda la amapola, en perfecto ejercicio, a los campos de trigo en primavera. El paso de los meses al reloj del Otoño. Anuda tu espíritu al cetro del cerezo. Anuda tus pies rectos a la esfera azulada. Tu tiempo al tiempo breve de las tercas hormigas. Tu caricia salada al adusto altiplano. Sé ligero, tranquilo, sobrio y enamorado Anúdate a la arcilla, sé lago o sé violeta. Que al mirarte las manos renazcan girasoles Que al mirarte en mis ojos exploten nuestros vientres Que el amor se confunda con los trinos […]

Piedad y despedidas.

En tus ojos mansos me gusta detenerme. Tras ellos estás tú, la risa y el otoño de los hombres benévolos y justos, los de la raza humilde que rastrean estrellas. Sé que ni elevando mis dos talones alcanzo a llamarte por tu nombre y que tú me respondas. Junio se fue llorando y deslució la flor que componíamos. Pero a ratos te sueño compañero, próximo, tus manos sobre mi talle, tu voz sobre mi voz o sueño con la plaza despejada y clemente de tus brazos redondos, donde cabe mi tarde de gorrión abatido, el fulgor de aquel parque y […]

A las edades de Gaia

Diserta, cantarina, la cigarra al albaque en la red de la vida, el breve nos sostiene Percusionista muda y encubiertapregón fragante de tu mediodía.declama a la mañana tornasolada, y al arroyo devuelve el rastro de la libélula. Ella con sus escamas irisadas se detiene resuelta en los claveles. Y a la hora de la siesta el polvo fértil se posa sobre el hombre y despoja a la azucena. Dale voz oculta en el cerezo cuando implora:¡El ser más nimio apuntala al más gigante! El viento violenta el remanso, la tarde se  cierra, lo vivo propicia lo vivo, y el hombre […]

De ninfa a mariposa

(A mi madre) Estás en las historias que pueblan mi memoria. Tus huesos se estremecen en mis huesos. Tu sangre y tus tristezas son mi herencia. Las rosas que sangraron en tus manos, brotaron sin espinas de mis uñas, dejando un rastro, locuaz y taciturno en mi tintero. En cuerpo y alma, loba, que cría y que se ocupa, rota, aplastada, por la losa de otras vidas. En cuerpo y alma, sostén, incubadora. Al cabo, el mundo, desarmada y desamada, rompió tu corazón en mil esquirlas. Y a veces me pregunto de que bella manera, de ninfa a mariposa, te […]

¡Qué cerca y qué lejos!

¡Qué cerca y qué lejos! Cercano habitante y al tiempo paisaje de los túmulos de mi sueño. ¡Qué cerca tu cuerpo! Me arranca vibrando de la tumba de otro cuerpo. Allí, a veces te hallas en medio del sueño, sin rostro, ni voz desnudo, quimérico. Tu sola ternura deshace mis nudos incendia mi sueño. En el telón onírico y negro, de las horas dormidas resplandeces y quemas tus labios, tus manos dispuestas tan cerca las siento. Y yo que emerjo despierta del sueño, y vuelvo mi vientre agitado a tu vientre certero pero es otro vientre trigueño y de hielo. […]