De amoresDe literatura

Una sencilla ecuación.

Como las olas que van y vuelven.
Como el viento que se arremolina y dispersa….
Así siento los corazones de algunos hombres.
Fugaces, esquivos, fríos,
sin rostros reflejados en el espejo.
Perdidos

 

Hay un sentir amordazado en lo remoto de la historia
que está clamando:
“Cuídame, cuídate. Ama, échale arrojo y tiempo”.
En cada flor, en cada pájaro, en cada voz que te acompaña,
reúnes los segundos de tu vida que creíste extraviados,
reúnes esos gestos de cariño rememorados.

 

Los besos que entregaste, los abrazos.
Aquel pastel de chocolate, las plantas abonadas,
la casa recién pintada, aquella cena sencilla y deliciosa
a la luz de alguna estrella.
Los sueños, los sueños compartidos.
Eso es estar amando.

 

Cada vez que descontamos instantes de nuestras finitas vidas en los demás, los amamos.
Los hacemos importantes, trascendentes, los honramos.
Así que el amor no es más que una simple y sencilla ecuación de tiempo y cuidados.

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