De amoresDe literatura

Romancero

El romance aceituna

Me tomo un poema como una búsqueda estética no sólo como un canal de expresión pero cuando enriqueces tu lenguaje, enriqueces tu pensamiento. Nunca fue lo mismo un pájaro que un mirlo ni un árbol que un cerezo…..En estos tiempos en los que se pretende anular nuestra visión crítica del mundo…..un poema, aunque sea un simple poema de amor, es un trabajo de compromiso con la historia y con la sociedad porque amplía los horizontes del pensamiento. A mi amigo le dejo este poema, mi humilde forma de darle las gracias por formar parte de mi vida. A Lorca también le doy las gracias….uno solo de sus poemas, por ejemplo “Nocturno de la ventana”, es la fuente inagotable de mi inspiración.

Desde ayer que se ha marchado
los sueños son su guarida,
A salvo de esa tristeza
que naufraga en las marismas.
Junto al muchacho aceituna,
conversan como aquel día:
-que bonita está la tarde,
que bonitas tus mejillas
de sol sobre las murallas-
dulce camaradería.
No te ausentes para siempre
muchacho de piel cetrina.
El muchacho no la escucha
y la noche no la asila.
-Bello amigo no te vayas,
ríeme que estoy dormida-.
El muchacho no la atiende
la muerte asalta sus tripas.
En sus pómulos la luna
y dos rosas que marchitan.
Se deshojan en las sombras,
los recuerdos de las niñas.

Mi corazón de estanque

En mi corazón de estanque
donde guardo las palabras,
reverdecen los nenúfares
y el aire mece las cañas

En el fondo de mi estanque
donde siempre es madrugada,
doy cobijo a la quimera
que florece en las palabras.

Y en el centro de ese estanque,
sobre el agua una cascada,
mi corazón desprendido
en jirones de palabras

Lo que pesa un poema

Incierta con paso incierto
sobre el bosque y la tristeza,
camino con paso leve
a donde el día me lleva.

Sigo el rastro de ese aroma
que me hermana con la higuera,
la colina y las naranjas,
y la miel de las abejas.

Y mi cuerpo de panales
que de amores se alimenta
querría pesarle al mundo
lo que pesa este poema.

Y mi cuerpo caminante
por caricias y colmenas,
querría pisar liviano,
plácido sobre la tierra.

A veces, le pido al viento:
-muéstrame la diferencia-.
El huracán o la brisa.
La cicatriz o la huella.

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